Era un lugar oscuro, escondido a la vista de todos, por un costado del hospital, Amegual 420. Lo recuerdo como si fuera ayer. Allí las mujeres perdían a sus hijos sin saber y entender lo que estaba pasado. Luego de muchos años viviendo en el exterior y sin saber, ella me buscó. Su padre adoptivo se reunió con mi hermana, entregando datos, pero sin su apellido o dirección, se esfumó. Natalia, así dijo que se llamaba. Un nombre que aparece en sueños, pero que aún no encuentro. Yo sé que ella quiere conocerme. Espero poder verte hija, aunque sea de lejos.

¿Qué le diría su hijo (a) si tuvieran contacto?