Jamás se me hubiese pasado por mi cabeza haberte vendido hijo mío. A pesar de haberte tenido cuando tan solo era una niña, que recién estaba empezando a madurar, te hubiese criado a mi lado, con tu mamá como corresponde. Sin embargo, mi mamá, tu abuela, decidió venderte. ¿Por necesidad? ¿Para darme una mejor adolescencia? O simplemente porque, ¿se le dio la gana? Al igual que tú, yo también moriré con esas interrogantes. Ella murió sin decirme una palabra. Esto atormenta día a día más mi cabeza y hace que buscarte sea lo más difícil que algún día imaginé vivir.  

 

¿Qué le diría su hijo (a) si tuviera contacto con él?